31 ene 2013

Distancia


El gris era el color de la nada, y cuando aparecía, el gris absorbía mis sentidos y me dejaba vacía de sensaciones. Antes el gris venía de improviso, pero se iba pronto. Era como si una mano invisible, sin avisar, sin esperarlo, dejara caer sobre mí un cubo de pintura.

Nunca pensé que estaría conmigo tanto tiempo y no me daría cuenta de que estaba ahí.

Es ahora, viéndolo en la distancia, cuando me maldigo por no percatarme de la fina capa que se posaba sobre mí día tras día. No me di cuenta de que dejé de escuchar música. No me di cuenta de que dejé de cantar. No me di cuenta de que dejé de sonreír por cualquier cosa.

Y cada noche intento frotar esta capa que me envuelve y no acaba de irse. Y a veces lo consigo. Pero a veces no. And so it is.



18 ene 2013

Corriendo


Es uno de mis primeros recuerdos. Siempre me acercaba corriendo a aquella casa extraña, grande, recién salida de uno de mis cuentos. Saltaba la valla y miraba los pájaros. No me sabía ni la mitad de sus nombres, pero me daba igual. Los miraba unos minutos, me recreaba en aquellos que más me gustaban y después... ¡¡después corría!! El frío en la cara, en la boca, en los pulmones. Las hojas crujiendo bajo mis pies. El calor de la bufanda, el abrigo, las manoplas. Correr alrededor de la casa de los pájaros era lo único que merecía la pena en el mundo. Correr sin parar, sin pensar, sin motivo, sin descanso, para siempre.




17 ene 2013

Mañana

Lo bueno de tener un blog muerto es que, al cabo de dos años, ya nadie entra por aquí. Lo bueno de no actualizar nunca es que un día, cuando lo necesitas, la vía de escape que tenías hace tantos años, sigue esperándote.

Cada día tengo una nueva razón para estar triste, y una nueva para sonreír. Cada día me encuentro más sola y más acompañada al mismo tiempo. Pasan los años y descubro sonrisas nuevas, mientras que otras tengo que mantenerlas en el mundo de lo que un día fue y ya nunca volverá.

Tengo miradas en mi recuerdo, miradas que nacieron solo para mí. Tengo palabras que aparecen cuando las necesito, y pensamientos que siempre van camino de mi casa. Tengo muchas cosas, incluso vacíos que nunca se llenarán y palabras no dichas. Pero desde hace tiempo no tenía sensaciones. Se me escurrieron entre los dedos igual que se me escurrió el tiempo.

Y cierro con cuidado la puerta, mientras intento mantener la ventana abierta. Pero veo los nubarrones al fondo, y no sé si llegará la tormenta y tendré que cerrarla hasta que escampe. Y las nubes me dan miedo. Porque las chungas a veces también tenemos miedo, lo único que nos diferencia de los demás es que sabemos esconderlo mejor.

Pero cierro los ojos y veo mi colección de sonrisas, y miradas, y pensamientos… y me canto mentalmente sin embargos mezclados con lucías, cantos en los dientes y no puedo estar sin ti, y la angustia abandona mi casa por un segundo.