16 ene 2014

Quién fuera Teseo

La vida da muchas vueltas, aunque sus círculos son tan amplios que no te das cuenta de que estás en el punto de siempre hasta que no es demasiado tarde. Tú caminas por lo que te parece algo totalmente nuevo, diferente, sin darte cuenta de que es el mismo puto pasillo de tantas veces… como si los dioses nos metieran en laberintos que no  tuviéramos más remedio que recorrer por toda la eternidad. ¿Dónde se puede comprar el hilo de Ariadna? Yo lo quiero verde esperanza, aunque nunca me gustó demasiado el verde, creo que porque me recuerda la fila de alumnas uniformadas de mi niñez.

A veces tengo tantas cosas que decir que no encuentro las palabras, de ahí mis silencios de meses o años. Mis palabras son muy cabronas, las da por instalarse en la boca del estómago y formar acumulaciones que me impiden respirar y, en contadas ocasiones, hasta comer. Son embolias textuales que me agarrotan. La cura es simple: dosis de monotonía aliñada con coma inducido por series nocturnas. Pero no siempre funciona… cada vez tarda más en funcionar.

Pero otras veces, mis palabras se repiten tanto que se vuelven vergonzosas, pugnan por esconderse, por ocultar su verdadera naturaleza. Mi mente lleva meses llena de palabras repetidas, y ya me aburro hasta yo.

Aburrida, así estoy. Aburrida de mí misma. Aburrida de las cosas que no llegan y los momentos que se esfuman. Aburrida por falta de magia.

Porque yo también necesito la magia para vivir, aunque hay quien llegó a pensar que la magia la fabricaba yo. Yo sólo la admiro, la percibo, la siento y la canalizo… pero para que eso suceda, la magia debe estar. Y últimamente la magia se la llevó el Minotauro.