Acabo de terminar un libro que empecé ayer. Un libro que,
aunque me llamó la atención la primera vez que lo vi, no quise leerme.
Pero entonces él, mi compañero, mi amigo, el que sabe mucho
más de todo que yo (salvo de la vida), me dijo que le había gustado (¡Oh! ¡Sorpresa!
¡Él leyendo estas cosas!). Dijo que el autor parecía que sólo escribía para
contar su filosofía de la vida, y sobre ella, montaba una historia. Que no
conocía a nadie que escribiera así salvo Milan Kundera. Esa comparación picó mi
curiosidad…
No diré que se ha convertido en uno de mis libros favoritos,
porque no sería verdad. Tampoco diré que tiene una historia increíble. Pero me
ha dado una gran verdad, y eso sí que se lo agradezco, y eso sí que creo que merece
ser contado:
“Querer es siempre más valioso que que te quieran. Querer mueve y detiene mundos. Que te quieran si tú no quieres, te acaba aletargando.”Albert Espinosa, “Si tú me dices ven, lo dejo todo… pero dime ven”.
Así que he terminado de leerlo, en esa terraza que atesora
tantos recuerdos. Me he montado en mi coche, he vuelto a mi casa para escribir
esto, a ver si la magia del blog hace que no lo olvide, y he escuchado una y
otra vez la canción que últimamente hace que mi vida se levante y grite.
Feliç Sant Jordi.
