“Cuando veas una pequeña luz brillar, ¡síguela! Si te dirige
al pantano, pues ya saldrás de él. Pero si no la sigues, toda tu vida vivirás
arrepentido, porque nunca, nunca sabrás, si esa… era TU estrella”
“Es muy tú”, dijiste, y mientras leía la primera página sólo
pude pensar: ojalá…
Ojalá pudiera ser tal cual me piensas, porque a veces creo
que me ves mucho mejor de lo que realmente soy. Ojalá pudiera verme así algún
día.
Y mientras doy vueltas por el pantano buscando esa pequeña
luz que a cada paso está más difusa, me repito que no me arrepiento como un
mantra. Sumo no-arrepentimientos, uno tras otro, sumo no-equivocaciones, sumo
no-palabras y no-abrazos, no-sonrisas y no-lágrimas. Y durante un segundo maldigo
las conexiones que me llevaron justo a este punto, esas conexiones que se crean
sin esperar y desaparecen contra mi voluntad.
Pero sólo durante un segundo…