Ayer estuve todo el día escuchando la misma
canción. Daba igual que tuviera los cascos puestos o no, daba igual que
estuviera en el coche con la radio, o por la calle hablando por teléfono, o en el supermercado comprando leche, o en
mi sofá viendo cualquier tontería. En mi mente se repetía la misma canción una
y otra vez.
26 feb 2013
21 feb 2013
A pinceladas
A veces sólo es necesario un pequeño
detalle para que tu vida empiece a recuperar, poco a poco, los
colores. En mi caso, ha empezado por una pincelada de azul.
¿No es genial a veces la vida?
15 feb 2013
Compás de espera
La vida no es más que un conjunto de
esperas. Cuando eres pequeño esperas cosas pequeñas, que lleguen las
vacaciones, el día de Reyes, que tu madre te deje gastarte la paga en el
kiosko, que la profesora odiosa se haya puesto enferma, que te elijan de los primeros
en puntos…
Cuando vas creciendo, las esperas se van
haciendo más duras, más dolorosas. A medida que los años pasan, te vas llenando
de más incertidumbres que hacen que la boca del estómago se vaya cerrando cada
vez más. Esperas un reconocimiento en el trabajo, o un trabajo que te haga
poder pagar las facturas. Esperas que todo el mundo a tu alrededor tenga salud
y sea eterno, esperas que no cambie nada, que las personas a las que quieres
sigan estando ahí, a tu lado, siempre. Esperas que te quieran, esperas ser especial,
único.
¿Qué se esperará cuando tienes 70 años?
¿Qué esperas mantendrán nuestras vidas?
13 feb 2013
Con mis sueños
Tengo retazos de sensaciones colgando de mi
mente, momentos desdibujados que me impiden distinguir los sueños de la
realidad.
Recuerdo mil pequeños detalles que me parecen tan imposibles que me
hacen dudar de si fueron ciertos. Recuerdo canciones mezcladas con sillas
vacías y sonrisas al verme. Recuerdo palabras hechas de silencios y noches en
vela. Recuerdo el cosquilleo en la yema de mis dedos que me dice que todo tiene
sentido. Recuerdo temblores que dejan en mi boca sabor a suspiro.
Y cada noche me meto en la cama, apago la
luz, cierro los ojos y sé que todo está ahí, tal y como lo dejé la última vez
que me dormí en tus brazos.
8 feb 2013
Somebody I used to know
La paciencia no estaba en mí. No nací
cargada con reservas ilimitadas. La paciencia se fue creando durante años, años
que ya no son pocos. Se fue creando con las personas que me fui encontrando por
el camino, las situaciones que me rodearon y los momentos que viví.
Hoy mi paciencia puede llegar a ser infinita,
aunque poca gente lo crea. Hoy mi paciencia se estira como un chicle, me rodea
y a veces me calma.
Pero en ocasiones, cuando menos me lo
espero, me doy cuenta de que no está, de que se ha ido. Y la busco, y me
sorprendo, y me maldigo. Pero sigo sin dar con ella.
Entones me lleno de frustración y
desesperación, porque quisiera tener esa reserva que me hace ser mejor persona,
que me hace controlar la impulsividad con la que crecí.
31 ene 2013
Distancia
El gris era el color de la nada, y cuando aparecía, el gris absorbía
mis sentidos y me dejaba vacía de sensaciones. Antes el gris venía de
improviso, pero se iba pronto. Era como si una mano invisible, sin avisar, sin
esperarlo, dejara caer sobre mí un cubo de pintura.
Nunca pensé que estaría conmigo tanto tiempo y no me daría
cuenta de que estaba ahí.
Es ahora, viéndolo en la distancia, cuando me maldigo por no
percatarme de la fina capa que se posaba sobre mí día tras día. No me di cuenta
de que dejé de escuchar música. No me di cuenta de que dejé de cantar. No me di
cuenta de que dejé de sonreír por cualquier cosa.
Y cada noche intento frotar esta capa que me envuelve y no
acaba de irse. Y a veces lo consigo. Pero a veces no. And so it is.
18 ene 2013
Corriendo
Es uno de mis primeros recuerdos. Siempre
me acercaba corriendo a aquella casa extraña, grande, recién salida de uno de
mis cuentos. Saltaba la valla y miraba los pájaros. No me sabía ni la mitad de
sus nombres, pero me daba igual. Los miraba unos minutos, me recreaba en
aquellos que más me gustaban y después... ¡¡después corría!! El frío en la
cara, en la boca, en los pulmones. Las hojas crujiendo bajo mis pies. El calor
de la bufanda, el abrigo, las manoplas. Correr alrededor de la casa de los
pájaros era lo único que merecía la pena en el mundo. Correr sin parar, sin
pensar, sin motivo, sin descanso, para siempre.
17 ene 2013
Mañana
Lo bueno de tener un blog muerto es que, al cabo de dos años, ya nadie entra por aquí. Lo bueno de no actualizar nunca es que un día, cuando lo necesitas, la vía de escape que tenías hace tantos años, sigue esperándote.
Cada día tengo una nueva razón para estar triste, y una nueva para sonreír. Cada día me encuentro más sola y más acompañada al mismo tiempo. Pasan los años y descubro sonrisas nuevas, mientras que otras tengo que mantenerlas en el mundo de lo que un día fue y ya nunca volverá.
Tengo miradas en mi recuerdo, miradas que nacieron solo para mí. Tengo palabras que aparecen cuando las necesito, y pensamientos que siempre van camino de mi casa. Tengo muchas cosas, incluso vacíos que nunca se llenarán y palabras no dichas. Pero desde hace tiempo no tenía sensaciones. Se me escurrieron entre los dedos igual que se me escurrió el tiempo.
Y cierro con cuidado la puerta, mientras intento mantener la ventana abierta. Pero veo los nubarrones al fondo, y no sé si llegará la tormenta y tendré que cerrarla hasta que escampe. Y las nubes me dan miedo. Porque las chungas a veces también tenemos miedo, lo único que nos diferencia de los demás es que sabemos esconderlo mejor.
Pero cierro los ojos y veo mi colección de sonrisas, y miradas, y pensamientos… y me canto mentalmente sin embargos mezclados con lucías, cantos en los dientes y no puedo estar sin ti, y la angustia abandona mi casa por un segundo.
Cada día tengo una nueva razón para estar triste, y una nueva para sonreír. Cada día me encuentro más sola y más acompañada al mismo tiempo. Pasan los años y descubro sonrisas nuevas, mientras que otras tengo que mantenerlas en el mundo de lo que un día fue y ya nunca volverá.
Tengo miradas en mi recuerdo, miradas que nacieron solo para mí. Tengo palabras que aparecen cuando las necesito, y pensamientos que siempre van camino de mi casa. Tengo muchas cosas, incluso vacíos que nunca se llenarán y palabras no dichas. Pero desde hace tiempo no tenía sensaciones. Se me escurrieron entre los dedos igual que se me escurrió el tiempo.
Y cierro con cuidado la puerta, mientras intento mantener la ventana abierta. Pero veo los nubarrones al fondo, y no sé si llegará la tormenta y tendré que cerrarla hasta que escampe. Y las nubes me dan miedo. Porque las chungas a veces también tenemos miedo, lo único que nos diferencia de los demás es que sabemos esconderlo mejor.
Pero cierro los ojos y veo mi colección de sonrisas, y miradas, y pensamientos… y me canto mentalmente sin embargos mezclados con lucías, cantos en los dientes y no puedo estar sin ti, y la angustia abandona mi casa por un segundo.
17 oct 2010
Sin novedades en el frente
El otro día quedé con la gente con la que estudié hace… ¿10 años ya? Dos de las chicas están embarazadas y otra de ellas nos contó que se casa, así que, sin poder evitarlo, una de mis amigas se volvió y me preguntó: “¿y tú qué? ¿no tienes nada que contar?”.
Hoy me llamó una amiga con la que hacía meses que no hablaba. Ha aprobado unas oposiciones y al final de la conversación llegó la fatídica pregunta:
- “¿Y tú qué?”
- “Yo… igual que siempre, no tengo nada que contar.”
Y lo cierto es que no, no tengo “nada que contar”. Pasan los días y todo es más o menos igual: me levanto, trabajo (a veces más, a veces menos), como, trabajo, salgo a tomar algo o a comprar, vuelvo a casa, mi bola de pelo blanco se planta en mi regazo y fin del día. Los fines de semana voy o vienen, salimos a cenar, a tomar algo, hablamos de todo, reímos, dormimos juntas y el domingo o el lunes por la mañana, nos separamos hasta el viernes siguiente. Y así un día, y otro, y un mes, y un año… y ya van casi cuatro.
Y no, no tengo “nada que contar”. A veces me siento un poco mal por no tener ningún “meganoticióndelsiglo”, ninguna novedad impactante de estas que le gustan a la gente:
“¿Y no habéis pensado en vivir juntas?”
“¿Y no os vais a casar?”
“¿Y no queréis tener hijos?”
¿Por qué todo el mundo hace las mismas preguntas? ¿Es que acaso no estamos “completas” si no hacemos ninguna de esas tres cosas? ¿Y después qué? ¿Se acabaron las novedades otra vez y nos tenemos que inventar alguna?
Noto la sorpresa en los ojos después de mis respuestas a cada pregunta. Y no lo entiendo. No entiendo cómo hemos llegado al punto en el que todo el mundo piensa que hay que seguir una serie de reglas, que hay que hacer una serie de cosas a unas ciertas edades. Ya de entrada, mi pareja no es convencional, es una mujer, igual que yo, ¿por qué entonces debemos seguir la convencionalidad del resto de la sociedad casándonos, teniendo hijos, casa, perro y jardín? ¿Por qué si no contamos algo así no hay nada?
¿Y qué pasa con lo realmente importante? Con lo importante de verdad. Qué pasa con los buenos momentos con los amigos, con las miradas de “no me digas más, sé lo que piensas”, con los besos de buenas noches, con los cafés y las cenas. Qué pasa con tus sonrisas por la mañana, con los desayunos de tostadas con tomate y aceitito rico, con las onomatopeyas, con los cafés del Starbucks, con las bromas privadas (las de dos, como en la canción), con los bailes en la cocina, con los planos de casas nuevas, con los viajes por media España (y lo que te rondaré, morena), con los ataques de risa que no podemos parar, con las pelis con sofá, manta y gato, con tu calor cada noche (estés o no estés).
Qué pasa con aquello que no se puede contar y que realmente da la felicidad.
Voy a cumplir 35 años en unos días. Viviremos juntas cuando podamos, no queremos tener hijos y no nos casaremos (aunque estoy intentando convencerla de que Las Vegas sería divertido). Puede que parezca que no tengo nada que contar, pero si empezara no pararía.
Es sencillo, creo.
Hoy me llamó una amiga con la que hacía meses que no hablaba. Ha aprobado unas oposiciones y al final de la conversación llegó la fatídica pregunta:
- “¿Y tú qué?”
- “Yo… igual que siempre, no tengo nada que contar.”
Y lo cierto es que no, no tengo “nada que contar”. Pasan los días y todo es más o menos igual: me levanto, trabajo (a veces más, a veces menos), como, trabajo, salgo a tomar algo o a comprar, vuelvo a casa, mi bola de pelo blanco se planta en mi regazo y fin del día. Los fines de semana voy o vienen, salimos a cenar, a tomar algo, hablamos de todo, reímos, dormimos juntas y el domingo o el lunes por la mañana, nos separamos hasta el viernes siguiente. Y así un día, y otro, y un mes, y un año… y ya van casi cuatro.
Y no, no tengo “nada que contar”. A veces me siento un poco mal por no tener ningún “meganoticióndelsiglo”, ninguna novedad impactante de estas que le gustan a la gente:
“¿Y no habéis pensado en vivir juntas?”
“¿Y no os vais a casar?”
“¿Y no queréis tener hijos?”
¿Por qué todo el mundo hace las mismas preguntas? ¿Es que acaso no estamos “completas” si no hacemos ninguna de esas tres cosas? ¿Y después qué? ¿Se acabaron las novedades otra vez y nos tenemos que inventar alguna?
Noto la sorpresa en los ojos después de mis respuestas a cada pregunta. Y no lo entiendo. No entiendo cómo hemos llegado al punto en el que todo el mundo piensa que hay que seguir una serie de reglas, que hay que hacer una serie de cosas a unas ciertas edades. Ya de entrada, mi pareja no es convencional, es una mujer, igual que yo, ¿por qué entonces debemos seguir la convencionalidad del resto de la sociedad casándonos, teniendo hijos, casa, perro y jardín? ¿Por qué si no contamos algo así no hay nada?
¿Y qué pasa con lo realmente importante? Con lo importante de verdad. Qué pasa con los buenos momentos con los amigos, con las miradas de “no me digas más, sé lo que piensas”, con los besos de buenas noches, con los cafés y las cenas. Qué pasa con tus sonrisas por la mañana, con los desayunos de tostadas con tomate y aceitito rico, con las onomatopeyas, con los cafés del Starbucks, con las bromas privadas (las de dos, como en la canción), con los bailes en la cocina, con los planos de casas nuevas, con los viajes por media España (y lo que te rondaré, morena), con los ataques de risa que no podemos parar, con las pelis con sofá, manta y gato, con tu calor cada noche (estés o no estés).
Qué pasa con aquello que no se puede contar y que realmente da la felicidad.
Voy a cumplir 35 años en unos días. Viviremos juntas cuando podamos, no queremos tener hijos y no nos casaremos (aunque estoy intentando convencerla de que Las Vegas sería divertido). Puede que parezca que no tengo nada que contar, pero si empezara no pararía.
Es sencillo, creo.
9 nov 2009
15 may 2009
Superhéroe
En el cerebro existe un grupo de células nerviosas encargadas de producir dopamina, un neurotransmisor esencial para el control de los movimientos y la transmisión del impulso nervioso. Estas neuronas se agrupan en una estructura denominada sustancia negra -por tener un color oscuro en los cadáveres-, que se sitúa en los ganglios basales.
Las neuronas de la sustancia negra de los sujetos con esta enfermedad, mueren antes de tiempo sin ser sustituidas por otras nuevas. Cuando desaparece el 50 ó 60% de estas células de esta zona comienzan a hacerse evidentes los primeros síntomas: temblores, rigidez o dificultad para la marcha o el mantenimiento de la postura.
Y yo que siempre pensé que eras el más fuerte...
8 may 2009
5 may 2009
Shhhh
La distancia siempre es relativa. Puedes estar a diez mil kilómetros y sentirte a mi lado. Puedes estar frente a mí y notarte a años luz. La distancia no debería medirse en algo tan tangible como una vara conservada en un museo. La distancia no tiene nada que ver con números sino con sensaciones. Debería medirse con palabras no dichas, preguntas no hechas o abrazos no dados. Debería medirse por silencios, por tristezas, por angustias. Por detalles no recibidos, por esperas, por desilusiones. Suspiros, lágrimas, añoranzas.
Todo sería más fácil si pudiéramos medir las distancias que realmente importan. Imagínate que se pudiera tener un aparato con el cual pudiéramos saber cuántas no-palabras, no-preguntas y no-abrazos nos separan de alguien a quién queremos. Imagínate que pudiera meter tu nombre y me dijera que me faltan exactamente cuatro silencios para perderte definitivamente.

Todo sería más fácil si pudiéramos medir las distancias que realmente importan. Imagínate que se pudiera tener un aparato con el cual pudiéramos saber cuántas no-palabras, no-preguntas y no-abrazos nos separan de alguien a quién queremos. Imagínate que pudiera meter tu nombre y me dijera que me faltan exactamente cuatro silencios para perderte definitivamente.

Pero no existe… ¿Cuántos silencios me quedarán? ¿Cuántos abrazos frustrados? ¿Cuántas cobardías?
El no saberlo me ata.
19 dic 2008
Te regalo
Sé que te gustaría que fuera más expresiva. Sé que a veces, en días como hoy, lo necesitas... pero es que yo, para expresarme, sólo tengo la música... ¿Bailas?
22 oct 2008
Lluvia
Hoy iba camino de un evento de estos que monta gente muchísimo más friki que yo (os juro que es posible), cuando me he encontrado en medio de un atasco. Hacía una mañana de estas de “por favooooor… quiero quedarme en la cama para siempre”… frío, viento, lluvia… octubre en Amicuslandia, ya se sabe. Estaba en medio de la nada. A mi derecha el inicio de un polígono industrial, a mi izquierda campo… y de repente los he visto. Iban por el borde de la carretera, calados hasta los huesos, sólo cubiertos con capuchas. Iban en fila, primero el mayor, luego dos niñas y por último el padre llevando en una bicicleta a la más pequeña. Mochilas empapadas, libros empapados… todo empapado. ¿Cuánto llevarían andando? Estaban en medio de ninguna parte… el colegio más cercano a ¿2 km?. ¿Las casas más cercanas? No hay casas cercanas cuando te encuentras en medio de un aguacero. Reconocí a aquel hombre que tiraba de esa bicicleta. Lo veo por las noches, en cualquier parte de la ciudad, de contenedor en contenedor recogiendo cartones. Esa bicicleta por las noches lleva cartones y por las mañanas niñas de cuatro años al colegio. ¿Todos los días? ¿Será así cada día de su vida? Y qué pasará cuando sea enero y el frío te congele cada parte de tu cuerpo visible. Qué pasará cuando haga -9º, cómo llevará a los niños al colegio.
Llegué al evento en mi coche nuevo, con mi portátil nuevo, con mis tarjetas nuevas, con mi disfraz de Consultora tecnológica… y mientras en las pantallas antiguos compañeros ponían frikadas basadas en prisión break, se oían sirenas, y se hablaba de móviles de última generación, de terminales industriales y qué sé yo cuantas pijadas más, yo veía personas bajo la lluvia. No ha dejado de llover en toda la mañana.
Llegué al evento en mi coche nuevo, con mi portátil nuevo, con mis tarjetas nuevas, con mi disfraz de Consultora tecnológica… y mientras en las pantallas antiguos compañeros ponían frikadas basadas en prisión break, se oían sirenas, y se hablaba de móviles de última generación, de terminales industriales y qué sé yo cuantas pijadas más, yo veía personas bajo la lluvia. No ha dejado de llover en toda la mañana.
20 oct 2008
Perdiendo pie
A veces pierdo pie. Suelo ser una persona normal la mayor parte del tiempo (venga, vale… no tanto…), pero luego, sin previo aviso, sucede algo que me hace desestabilizarme. No se puede controlar todo, ya lo sé, no se puede vivir una vida con todo planificado de antemano (ojo, ni quiero una vida así), pero al menos me gustaría que las cosas no me influyeran tanto. Es en estos momentos cuando me pongo a mí misma bajo el microscopio, intentando descifrar el por qué de mi nerviosismo… Puede ser que sea un repunte de hormonas, eso siempre influye… Puede ser que sea que se acerca el día 0 del año, y eso también suele tener que ver… Ato cabos intentando buscar explicaciones que me repito una y otra vez esperando creerme. Pero lo cierto es que, ni yo misma me entiendo, y esa es la única realidad.
El sábado celebré el día 0 sin ilusión por invitar a nadie, porque todo el mundo a quién quería invitar estaba demasiado lejos como para poder venir.
Ayer hablé con mi hermano y me entró un escalofrío al ver que es prácticamente un desconocido con el que no tengo casi conversación… alguien al que quiero y del que conozco cada gesto, pero un desconocido.
Hoy, alguien que nació el mismo día que yo me ha contado que espera una niña en solitario… y me he sorprendido pensando que no soy ni la mitad de valiente (o será egoísta) que ella.
Hoy me he vuelto a sentir pequeña ante las situaciones, he vuelto a sentir como si alguien estuviera intentando robarme mi vida sin poder hacer nada por evitarlo.
Hoy he vuelto a tener miedo de hablar, de decir, de hacer… siempre intentando evitar molestar, como me enseñaron que debían hacer las buenas personas, intentando mantenerme al margen pero presente, estar ahí sin incordiar, pero estar al fin y al cabo… quizá algún día te vean, Amicus, quizá algún día se den cuenta de que no eres parte del escenario, sino que eres un personaje que hasta puede decir algo interesante si le dejan hacerlo.
Cuando empiezo a divagar es cuando me doy cuenta de que hoy no es un gran día… así que a ver si se acaba pronto.
El sábado celebré el día 0 sin ilusión por invitar a nadie, porque todo el mundo a quién quería invitar estaba demasiado lejos como para poder venir.
Ayer hablé con mi hermano y me entró un escalofrío al ver que es prácticamente un desconocido con el que no tengo casi conversación… alguien al que quiero y del que conozco cada gesto, pero un desconocido.
Hoy, alguien que nació el mismo día que yo me ha contado que espera una niña en solitario… y me he sorprendido pensando que no soy ni la mitad de valiente (o será egoísta) que ella.
Hoy me he vuelto a sentir pequeña ante las situaciones, he vuelto a sentir como si alguien estuviera intentando robarme mi vida sin poder hacer nada por evitarlo.
Hoy he vuelto a tener miedo de hablar, de decir, de hacer… siempre intentando evitar molestar, como me enseñaron que debían hacer las buenas personas, intentando mantenerme al margen pero presente, estar ahí sin incordiar, pero estar al fin y al cabo… quizá algún día te vean, Amicus, quizá algún día se den cuenta de que no eres parte del escenario, sino que eres un personaje que hasta puede decir algo interesante si le dejan hacerlo.
Cuando empiezo a divagar es cuando me doy cuenta de que hoy no es un gran día… así que a ver si se acaba pronto.
14 mar 2008
Kizutsuku
En un año no podremos sentarnos frente a la televisión a ver series, ni te podré pegar collejas cariñosas, ni me podré meter con tu larga cabellera…
Sólo es un año, y un año pasa rápido… pero te echaré de menos. Eso sí, las collejas me las guardo y te las doy todas cuando vuelvas.
Me magurushii jikan no mure ga
Hashiri nukeru machi wa sabanna
Mogaku you ni nukedasu you ni
Kono chikara o tameshite mitakute
Kitto dodo ka ni kotae aru
Umarete kita kotae ga
Hito wa minna, sore o motome
Yarusenai nogasenai yume ni mukau no
Kizutsuku koto wa kowakunai
dakedo keshite tsuyokunai
Tada, nani mo shinai mama de
kuyandari wa shitakunai
Here we go! go! Hashiri tsudzukeru
dare ni mo tomerare wa shinai
Mirai no jibun e to
Give a reason for life todo ketai
Más negro que la oscuridad, más rojo que la sangre que fluye...
Sólo es un año, y un año pasa rápido… pero te echaré de menos. Eso sí, las collejas me las guardo y te las doy todas cuando vuelvas.
Me magurushii jikan no mure ga
Hashiri nukeru machi wa sabanna
Mogaku you ni nukedasu you ni
Kono chikara o tameshite mitakute
Kitto dodo ka ni kotae aru
Umarete kita kotae ga
Hito wa minna, sore o motome
Yarusenai nogasenai yume ni mukau no
Kizutsuku koto wa kowakunai
dakedo keshite tsuyokunai
Tada, nani mo shinai mama de
kuyandari wa shitakunai
Here we go! go! Hashiri tsudzukeru
dare ni mo tomerare wa shinai
Mirai no jibun e to
Give a reason for life todo ketai
Más negro que la oscuridad, más rojo que la sangre que fluye...
18 ene 2008
Empezando
Sentada en la silla que lleva mi nombre desde hace más de cinco años, miro alrededor y veo desconocidos en vez de la gente con la que he pasado más de 8h diarias desde hace tanto tiempo, desconocidos en vez de las personas de las que tanto me costaba separarme antes. He trabajado duro para esta empresa, he dejado tiempo, ganas, ilusiones, salud, horas de sueño… y hoy resulta que todo eso no importa ya que soy “la desertora” y no me merezco ni el saludo de quien me mentía diciendo lo valiosa que era.
Sentada en mi silla veo cómo se ríen, hablan, comentan al otro lado de la oficina. Risas que antes compartía hoy no me pertenecen, comentarios que antes hacía hoy se me atascan en la garganta. Es extraño ver cómo se hace el silencio cuando tú pasas. Es extraño verte sola en este espacio tan grande sabiendo que el resto de la humanidad está en otra parte, intentando sustituirte cuando aún no te has ido.
Me quedan cuatro días (y no en sentido figurado). En breve emprenderé nuevas aventuras rodeada de gente conocida y, en algunos casos, querida. Estrenaré motivaciones, responsabilidades y sueños. Compartiré mi tiempo en otro espacio, entre otras paredes, con otra luz, en otro ambiente.
En breve escribiré mi nombre en una silla nueva… espero no llorar...
Sentada en mi silla veo cómo se ríen, hablan, comentan al otro lado de la oficina. Risas que antes compartía hoy no me pertenecen, comentarios que antes hacía hoy se me atascan en la garganta. Es extraño ver cómo se hace el silencio cuando tú pasas. Es extraño verte sola en este espacio tan grande sabiendo que el resto de la humanidad está en otra parte, intentando sustituirte cuando aún no te has ido.
Me quedan cuatro días (y no en sentido figurado). En breve emprenderé nuevas aventuras rodeada de gente conocida y, en algunos casos, querida. Estrenaré motivaciones, responsabilidades y sueños. Compartiré mi tiempo en otro espacio, entre otras paredes, con otra luz, en otro ambiente.
En breve escribiré mi nombre en una silla nueva… espero no llorar...
14 ene 2008
Miso Gatico
Yo estaba tan tranquila siendo dueña y señora de mis cosas, mi sofá, mi casa, mi tiempo, mis noches, mi sueño… cuando alguien me llamó por teléfono y me convenció de que lo que realmente necesitaba eran miles de maullidos a las 7 de la mañana… Así que sí, ya soy una lesbiana de manual: chunga y con gato… sólo me falta jugar al fútbol para tener todos los puntos del carnet.
Tiene un ojo de cada color, por lo que no fue difícil encontrarle un nombre totalmente apropiado. Debe tener unos 7 meses y el veterinario ya ha dicho que está estupenda (mira, en eso somos igualitas).
Os presento a Bowie.
Tiene un ojo de cada color, por lo que no fue difícil encontrarle un nombre totalmente apropiado. Debe tener unos 7 meses y el veterinario ya ha dicho que está estupenda (mira, en eso somos igualitas).
Os presento a Bowie.
25 dic 2007
Feliz Navidad
Antes las navidades eran distintas. Recuerdo tener que poner dos mesas enormes para que entráramos todos, tres familias, siete niños, voces, risas, canciones, tonterías… vida, al fin y al cabo.
Estas han sido las navidades más escasas que he tenido nunca. Resulta que la gente crece, que la gente tiene pareja, que esa pareja tiene familia y que las cosas empiezan a cambiar. Y no digo que los cambios sean malos, simplemente son distintos, y eso, al principio, entristece. Y este es un principio de todo lo que vendrá después.
Normalmente, cuando filosofeo sobre estas cosas, todo el mundo me suele decir lo mismo: “Realmente no sabes qué pasará”, “Será para mejor”, “No sé por qué te pones así”…
Y los cambios nunca suelen ser a mejor… ni a peor… son a distinto y punto. En esta vida no hay nada nuevo, no existe nada que no haya pasado antes. No es necesario que te haya sucedido a ti, simplemente siempre ha estado ahí. Forma parte de la memoria colectiva, aparece en libros, en historias, y en ocasiones hasta en cuentos. Entra dentro de la naturaleza humana y no hace falta tener una bola de cristal para verlo.
No me resisto a los cambios, no me asustan los cambios… sólo es que, en ocasiones, no puedo evitar sentir la melancolía que me producirá pensar en lo que nunca volverá y siempre estará en mi memoria como algo quizá inmejorable.
Pero, aún así, hoy quiero brindar por los fantasmas… Por el fantasma de las Navidades pasadas, que siempre estará ahí, de las presentes, que podría esforzarse un poco más, y por el fantasma de las que vendrán, que espero traiga muchos más cambios… (a distinto, claro)
Ator, Ator Mutil. Villancico Vasco.
Estas han sido las navidades más escasas que he tenido nunca. Resulta que la gente crece, que la gente tiene pareja, que esa pareja tiene familia y que las cosas empiezan a cambiar. Y no digo que los cambios sean malos, simplemente son distintos, y eso, al principio, entristece. Y este es un principio de todo lo que vendrá después.
Normalmente, cuando filosofeo sobre estas cosas, todo el mundo me suele decir lo mismo: “Realmente no sabes qué pasará”, “Será para mejor”, “No sé por qué te pones así”…
Y los cambios nunca suelen ser a mejor… ni a peor… son a distinto y punto. En esta vida no hay nada nuevo, no existe nada que no haya pasado antes. No es necesario que te haya sucedido a ti, simplemente siempre ha estado ahí. Forma parte de la memoria colectiva, aparece en libros, en historias, y en ocasiones hasta en cuentos. Entra dentro de la naturaleza humana y no hace falta tener una bola de cristal para verlo.
No me resisto a los cambios, no me asustan los cambios… sólo es que, en ocasiones, no puedo evitar sentir la melancolía que me producirá pensar en lo que nunca volverá y siempre estará en mi memoria como algo quizá inmejorable.
Pero, aún así, hoy quiero brindar por los fantasmas… Por el fantasma de las Navidades pasadas, que siempre estará ahí, de las presentes, que podría esforzarse un poco más, y por el fantasma de las que vendrán, que espero traiga muchos más cambios… (a distinto, claro)
Ator, Ator Mutil. Villancico Vasco.
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